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05 de abril 2017
Municipalidad de Santiago de Surco y el Arzobispado de Lima acuerdan suspender el toque de campanas de la Iglesia San José
Autor: Surco Mi Hogar

Final feliz. El diálogo cordial entre el alcalde de Santiago de Surco, Roberto Gómez Baca y las autoridades eclesiásticas del Arzobispado de Lima, permitió llegar a un acuerdo venturoso con los vecinos de la intersección de la calle Batalla de San Juan y Reynaldo de Vivanco, que reclamaban por los ruidos molestos de las campanadas de la iglesia San José y Santa Beatriz de Silva y su monasterio anexo de Concepcionistas Descalzas de San José.

"Hemos llegado a un acuerdo y el toque de las campanas en los horarios inadecuados se suspendieron. Hoy no han habido campanazos y la armonía vecinal se ha instaurado en la urbanización Santa Teresa", dijo la gerente de Participación Vecinal de la comuna surcana, Claudia Otoya Merino.

Al tiempo de señalar que la papeleta de infracción del 20% de la UIT (S/.810) por producir ruidos nocivos o molestos, a causa de los campanazos diarios que realizaban la iglesia y el monasterio, ha quedado sin efecto por parte de la comuna.

La funcionaria municipal, sostuvo que el trato considera la suspensión de los campanazos de la iglesia, de lunes a domingo, en los horarios de 07:00 a.m., 07:15 a.m. y 07:30 a.m., para lo cual se firmará un acuerdo entre los representantes de la comuna y las autoridades eclesiásticas.

En el caso del monasterio, el diálogo cordial continúa, entre ambas instituciones. Sin embargo, la intensidad de las campanadas, desde muy temprano, ha disminuido para la tranquilidad de las familias de la zona.

"Gracias al apoyo de la Municipalidad de Surco y del alcalde, ha primado el entendimiento, la tolerancia y el respeto. No se trata de religión o una confrontación con el catolicismo, sino de buscar tranquilidad para nuestras familias", dijo María del Pilar Cayo, vecina afectada.

Como se recuerda, unas 25 familias de la urbanización Santa Teresa que viven en los alrededores del templo expresaron su queja ante la comuna y pidieron que se regule la contaminación sonora producida por los casi 100 campañazos diarios que efectuaban las religiosas de ambos santuarios.

Los campanazos de estos centros religiosos, hace más de 30 años, han causado malestar en los vecinos que soportaron niveles acústicos considerados como "ruidos molestos y nocivos". Y es que según un estudio de la consultora ambiental SGS, el nivel de sonidos durante el día llega hasta los 87.90 decibeles (dbA), lo cual supera el nivel máximo permisible que es de 80 decibeles (dbA).